Dune (fragmento)

Traducción Rocío Abarzúa

 (Hodder, 2005; publicación original en 1965) Frank Herbert

Kynes miró a Jessica, dijo: ‘El recién llegado a Arrakis frecuentemente subestima la importancia del agua aquí. Está tratando, verá, con la Ley del Mínimo.’

Ella escuchó el tono de prueba en su voz, dijo, ‘El crecimiento está limitado por aquella necesidad que está presente en la menor cantidad. Y, naturalmente, la condición menos favorable controla la taza de crecimiento.’

‘Es raro encontrar miembros de las Grandes Casas que sean conscientes de los problemas planetológicos,’ dijo Kynes. ‘El agua es la condición menos favorable para la vida en Arrakis. Y recuerde que el crecimiento en sí mismo puede producir condiciones desfavorables, a menos que se trate con extremo cuidado.’

Jessica intuyó un mensaje oculto en las palabras de Kynes, pero supo que se lo estaba perdiendo. ‘Crecimiento’, dijo. ‘¿Quiere decir que Arrakis puede tener un ciclo de agua ordenado, uno que pudiera sustentar la vida humana, bajo condiciones más favorables?’

‘¡Imposible!’ ladró el magnate del agua.

Jessica enfocó su atención en Bewt. ‘¿Imposible?’

‘Imposible en Arrakis,’ dijo. ‘No escuche a este soñador. Toda la evidencia de laboratorio está en su contra.’

Kynes miró a Bewt y Jessica notó que todas las otras conversaciones de la mesa se habían detenido mientras la gente se concentraba en este nuevo intercambio.

‘La evidencia de laboratorio tiende a cegarnos de un hecho muy simple,’ dijo Kynes. ‘El hecho es el siguiente: estamos tratando aquí con sistemas que se originaron y existen puertas afuera en los cuáles plantas y animales llevan a cabo su existencia de manera normal.’

‘¡Normal!’ resopló Bewt. ‘¡Nada sobre Arrakis es normal!’

‘Todo lo contrario,’ dijo Kynes. ‘Ciertas armonías podrían instaurarse aquí a través de líneas autosustentables. Meramente se deben comprender los límites del planeta y las presiones a las que está sujeto.’

‘Nunca se podrá hacer,’ dijo Bewt.

El Duque se dio cuenta de repente de algo, situando el momento en el cual la actitud de Kynes había cambiado – había sido cuando Jessica había hablado de mantener las plantas del conservatorio como signo de confianza por Arrakis.

‘¿Qué se necesitaría para instalar un sistema autosustentable, Doctor Kynes?’ preguntó Leto.

‘Si podemos lograr un 3% del elemento consistente en las plantas verdes de Arrakis que están involucradas en transformar compuestos de carbono en productos alimenticios, habremos comenzado un sistema cíclico,’ dijo Kynes.

‘¿El agua es el único problema?’ preguntó el Duque. Sintió el entusiasmo de Kynes y se vio alcanzado por él.

‘El agua eclipsa los otros problemas’, dijo Kynes. ‘Este planeta cuenta con mucho oxígeno sin sus concomitantes habituales – vastas áreas de vida vegetal y grandes fuentes de dióxido de carbono gratuito proveniente de fenómenos como los volcanes. Aquí se dan intercambios químicos inusuales sobre amplias superficies.’

‘¿Tiene proyectos piloto?’ preguntó el Duque.

‘Hemos tenido un largo tiempo para llegar al Efecto Tansley – construyendo experimentos en pequeñas unidades de base amateur, de los cuales mi ciencia puede ahora extraer sus hechos de trabajo,’ dijo Kynes.

‘No hay suficiente agua,’ dijo Bewt. ‘Simplemente no hay suficiente agua.’

‘El Maestro Bewt es un experto en agua,’ dijo Kynes. Sonrió, volvió a su comida.

El Duque gesticuló hacia abajo bruscamente con su mano derecha, ladró: ‘No, ¡quiero una respuesta! ¿Hay suficiente agua, Doctor Kynes?’

Kynes miró su plato.

Jessica observó el juego de emociones en su cara. Se enmascara bien, pensó, pero ya lo tenía registrado y podía leer que se arrepentía de sus palabras.

‘¿Hay suficiente agua?’ el Duque demandó.

‘Quizás la haya…’ dijo Kynes.

¡Está fingiendo incertidumbre! pensó Jessica.

Con su sentido de verdad profundo, Paul captó el motivo subyacente y tuvo que usar cada onza de su entrenamiento para ocultar su entusiasmo. ¡Hay suficiente agua! Pero Kynes no quiere que se sepa.

‘Nuestro planetólogo tiene muchos sueños interesantes,’ dijo Bewt. ‘Sueña como los Fremen – con profecías y Mesías.’

Se escucharon risas en lugares extraños de la mesa. Jessica las marcó – el traficante de agua, la hija del fabricante de stillsuits, Duncan Idaho, la mujer con el extraño servicio de escorts. 

Las tensiones están distribuidas de manera extraña esta noche, pensó Jessica. Hay demasiadas cosas pasando de las cuales no estoy al tanto. Tendré que desarrollar nuevas fuentes de información.

El Duque paseó su mirada de Kynes a Bewt a Jessica. Se sintió extrañamente desilusionado, como si algo vital se le hubiera pasado. ‘Quizás la haya,’ murmuró.

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