Travesía Travesti (2022), desmontar La Memoria y volver a escribir

Rox Gómez Tapia

¿Cómo hacer justicia por las historias silenciadas por el bullicio clasemediero, blanco y hetero-cis hegemónico? ¿Cómo escribir las historias, reconociendo esa pluralidad, sin caer en la tentación de emprender un proyecto único, absoluto y, por lo tanto, colonizador? Después de ver Travesía Travesti (2022) del director Nicolás Videla, estas preguntas volvieron a merodearme, pero ya no como interrogantes inconclusas, sino que como múltiples posibilidades; tal vez esta película sea ese archivo que esperamos haga justicia a las memorias travestis. Quizás este registro sea un poco ese mundo referencial que necesitamos cuando somos niñes y estamos soles con nuestra monstruosidad. 

Más allá de estas especulaciones, para mí lo más interesante de esta pieza audiovisual es que renuncia a contar LA Historia travesti que esperábamos. En cambio, nos regala una narrativa que se atreve a experimentar la pluralidad de la memoria, sus puntos inconexos e, incluso, sus contradicciones. El elenco de la Travesía Travesti nos enseña que descolonizar el Archivo implica ser radicales en la pluralidad. Esta opción creativa y política, tal como nos enseñaran las feministas hace mucho, implica el ejercicio de situarse en el mundo. Esto quiere decir explicitar un punto de vista construido a partir de nuestros privilegios y precariedades. Porque no da lo mismo quién y desde dónde se hable, escribe o dirige; y esto bien lo sabe el proyecto Travesía Travesti que decide hablar en primera persona y renuncia a la ambición de representar a todas las travestis y contar su Historia con mayúscula. El director no está escondido tras el lente de la cámara, sino que está implicado en los procesos, las afectividades y, en última instancia, en la contemplación de esta travesía.

Madame de Papel, Roberta Parra, Amnesia Letal, Anastasia María Benavente y Maracx Bastardx. Elenco de Cabaret Travesía Travesti de izquierda a derecha. Créditos a @canales___ignacio

Travesía travesti es un documental que monta y desmonta diversos archivos. Por un lado, se compone del registro del proceso de creación de la obra de cabaret-performance Travesía Travesti. En paralelo a este registro y su devenir, se nos muestra un archivo personal de lo que ocurría en las calles de Santiago en la última función de esta performance: La Revuelta Social. A partir de esto, conocemos a Anastasia Benavente y Maracx Bastardx, ambes protagonistas de la película. Elles nos abren sus afectos y más. Camilo (intérprete de Maracx Bastardx) nos da acceso a su archivo personal. Dicho material se compone de un conjunto de registros que recorren su longeva amistad con Anastasia. Por su parte, Anastasia nos muestra el tesoro legado por su maestra y amiga Munique Fonguebertt, un conjunto de vhs que atestiguan su gloriosa trayectoria como personaje del underground santiaguino y de la TV chilena. Todos estos archivos son hilvanados con gracias por Nicolás Videla, quien hace uso de su propio conocimiento travesti para tejer un relato audiovisual que se pavonea entre formas, animales, colores y boleros.

En resumidas cuentas lo que hace esta película es montar para desmontar cualquier intento de archivo. El montaje entre los archivos heterogéneos que utiliza para crear una narrativa da paso a una memoria expandida, pero siempre situada en sus protagonistas. Esto significa movilizar otro tipo de memorias que no pugnan por su veracidad sino que por su eficacia y transformación. Memorias que son siempre ciertas porque son siempre dichas desde un punto de vista, con el cuerpo y en primera persona. En este sentido, emerge el cahuín, la chimuchina y el rumor. La incerteza de no saber a quién creerle. Esta película nos obliga a construir desde la duda, la falta, la suspicacia. Nos invitan a confiar en que nos dicen la verdad, en que Camilo y Anastasia volvieron a ser amigues, en que alguna vez hubo un quiebre o que el verdadero motivo de su ruptura fue la falta de cuidado y la hemorragia de Camilo. A pesar de que no vimos un certificado médico o una fotografía, decidimos confiar en su palabra. No son necesarios los documentos oficiales. Este gesto intencionado por la película genera otras formas de complicidad y participación en nosotres. Somos impulsades a creer y queremos creer porque estamos encantades, comprometides y no queremos quedar indiferentes; tomamos partido. 

Anastasia María Benavente y Maracx Bastardx, en Cabaret Travesía Travesti.

Son interesantes estas memorias revoltosas, porque al no obedecer al tiempo se le anticipan. Pienso en la escena premonitoria entre les jóvenes Camilo y Anastasia, cuando ella le pide que lo que está grabando (a Anastasia maquillándose y con el torso desnudo) sea confidencial y Camilo le responde que claro que no, que va a estar en todas las pantallas grades. Es interesante como se tuerce el tiempo, como queda de manifiesto la occidentalidad de los relatos lineales. Shu Lea, une directore de cine ciencia ficción y postporno, dice que “el futuro es el pasado” y, muy distante en espacio-tiempo de elle, Silvia Rivera Cusicanqui, de acuerdo a la cosmología Aymara, dice que el futuro está atrás, como una mochila y lo único que podemos ver es el pasado. De alguna manera hay sintonías como estas que van quedando de manifiestas en el tejido de Nicolás Videla. Hay una idea de travesía que tiene relación con esta puesta en crisis de la idea colonial del tiempo y, en consecuencia, hay un ejercicio descolonizador en la enredadera de memorias que monta y desmonta astutamente Amnesia Letal, paradojalmente a su nombre drag.

Por último quiero destacar que junto con celebrar las prácticas, esta película también festeja los vínculos y las circulaciones de afecto. Las relaciones de las protagonistas con sus oficios y sus maneras de hacer ponen en ejercicio un repertorio de conocimientos travestis que se reivindican. El más obvio es el homenaje a Munique Fonguebertt, pero también se nos presentan otras filiaciones cósmicas igual de importantes. La cita al inicio a Claudia Rodríguez en su plegaria a las travestis que murieron precarizadas sin poder escribir una carta de amor. Así como también, las invocaciones a la inmortal Hija de Perra que aparece honrada en un altar de la casa de Camilo y en la voz cariñosa de Rosita. Estas constelaciones de prácticas conectadas de forma no evidente y enquistadas en afectos eternos, constituyen un rico repertorio de conocimientos travestis. Estos saberes no se encuentran en bibliotecas o en museos, sino que son saberes alojados en los propios cuerpos de quienes los ejercen. Son saberes que se activan en su performance, incluso más allá de sus propias voluntades.

A propósito del ejercicio de hablar en primera persona, hace tiempo que no escribía. Desde antes de la pandemia que no me lo proponía. Me cuesta escribir. Estudio performance y me resisto a la palabra. Y es uno de los medios por excelencia en que me exigen que circule mi trabajo como académique e investigadore. Desde que transicioné a reconocerme como persona trans no binaria me cuestan los soportes que fijan, me cuesta mi cuerpo incluso y trato (fallidamente) de no fijarlo a nada. Escribí toda una tesis de doctorado identificándome como otra cosa, entonces me cuesta volver a enunciarme. Escribir de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, escribir para los futuros que cargo en la espalda, escribir con el pasado de frente; Pero cuando vi Travesía travesti me dieron ganas. Escribí muchas cosas, algunas ni si quiera las articulé aquí. Vi Travesía travesti y pensé en lo necesario que es convocar a verla, en lo importante de agradecer su existencia, en lo hermoso de construir comunidad en torno de ella. Cuando vi esta película me di cuenta que el problema no es la palabra ni mi cuerpo; que hay algo mágico que todavía podemos conjurar si somos radicales; pienso que me dieron ganas de escribir porque me hizo volver a confiar en que la transformación depende de ese gesto de audacia, que depende de una práctica deliberada, de arrojarse a un presentimiento fundado en afecciones que lo enciendan todo y que nos alejen lo más posible de las maneras de hacer hegemónicas. Esta película y mi binder son lo mismo: formas de desmontar La Memoria, hacerla cuerpo y dignificar nuestras existencias.


Rox Gómez Tapia es Doctore en Artes, actualmente es investigadore responsable del proyecto de postdoctorado “Disidencias cuir/queer recientes en Chile: performance y activismos feministas en Hija de Perra, Claudia Rodríguez y La Peluquería Records” (Fondecyt nº 3200696, 2020-2023, PUC y NMAPA).

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