En cuatro paredes el amor oscuro resplandece. Lectura de El amor oscuro de Francisco Cardemil Pérez

Alejandra del Río

Es este un libro que presenta auge y caída de una relación amorosa. Un amor se construye de partidas, igual que un edificio, partidas y mudanzas. El amor se levanta por partes; cimientos que lo sostienen, paredes que lo protegen, dinteles que lo dividen, puertas que lo despiden. Un amor oscuro precisa de un refugio para desplegarse en toda su luminosidad. Un amor que incomoda al barrio, se esconde, se refugia en un departamento, no se desarrolla en el espacio público, a vista y paciencia de todos. Ya no es prohibido ese amor, como lo fue para Lorca, pero sí invisible, solo reconocible adentro, detectable únicamente para las 4 paredes que lo contienen. 

La decisión de compartir un espacio físico con el amante parece una excelente solución, ¿de qué otra forma pueden dos hombres sentirse libres de aquellas voces de “penetrante acero” que no viven ni dejan vivir? La casa siempre es una promesa, la casa toda es la ciudad. Pero ninguna casa nueva presagia su derrumbe, al principio todas las escoban barren. 

La mudanza marca el límite entre un antes y un después; entonces aparece el baile de lo mío, lo tuyo y lo nuestro. ¿Qué será eso que llamamos nosotros? “Muchos planifican un hogar en torno a sus ritos. Sentarse, levantar la loza sucia, lavar, secar, colgar ropa” Hay aquí un ojo atento al desarrollo de los días, al cumplimiento y desecho de los rituales. Los mínimos detalles cotidianos significan deseo, celos, hastío o desapego. Todo lo lee el amante para lograr verse en el amado. La taza rota no se ha quebrado fortuitamente sino para indicar “el sonidos de las palabras heridas” o “el cuchillo se anuncia en la tabla/con un breve sonido de arrastre/ [que] húmedo acusa tu impaciencia”. Esos detalles que anuncian la malformación de esa construcción precaria que es la convivencia y que poco o nada tiene que ver con el original deseo. Parecía genial mudarse juntos para ser libremente adentro lo que afuera oscurece e incomoda. “El interior de un departamento parece extremadamente sencillo, pero se demuestra frágil al pensar que necesitamos construcciones para seguir siendo quienes somos”. 

La rutina, las diferencias, lo no dicho, las ausencias. “Nada es fijo/ hay espacios que un abrazo/ no puede llenar”. Pero se lucha por la relación, idas y vueltas son manotazos desesperados por los que se descascara la pintura o se resquebrajan las baldosas. Todo lo que se ha construido parece ya no ser sólido, como la choza de paja que el lobo sopla y sopla hasta destruir. Hay intentos sinceros por mantener lo que antes, sin paredes ni refugio, bastaba. Una ida a la peluquería para “medir con tijeras/ el ancho de los labios/ delinear la barba/ hacia una belleza/ que nos sacie”. O el momento a solas en que se impide que las manos “toquen el bajo vientre” con el desánimo extendiendo sogas, siendo leal al tacto amado porque “los miembros que no se tocan/ no pueden infectarse de nostalgia” 

Mientras duerme tranquilo el amado, el amante registra la desolación de la casa, esa intimidad destruida para la que no fueron suficientes puertas, paredes o techos en la protección ante la indiscreta mirada, la burla o la violencia del mundo. La casa nuestra, este nidito nuestro, ciertamente era una solución. Lástima que se fuera deteriorando por la propia vida en su interior –imposibilidad del encuentro, encuentro que es al final lo que define la intimidad-: “Departamentos como terrenos sagrados que se profanan constantemente”.  

Y al final solo queda la construcción del poema hecho en base a estos materiales; piel que parece madera, abrazos duros como cemento, miradas que son vidrios empañados, besos que ya saben a desagüe. ¿A quién no le ha pasado?

La diferencia la hace el poeta. Ha registrado todo con detallada obsesión y ahora que todo culmina, no se queda solo. No obtiene despojo sino poesía: “El inventario es el único animal que sobrevive a la casa.” Por eso digo yo que el poeta siempre gana; se fue el amado pero queda el libro.

Alejandra del Río Lohan

Mayo 2022

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